Muchas viviendas construidas o reformadas antes de 2002 conservan materiales con amianto sin que sus propietarios lo sepan. No solo en el tejado: también en bajantes, depósitos, chimeneas, suelos antiguos o tuberías de calefacción. En esta guía explicamos cómo identificar amianto en casa, qué elementos revisar en cada zona, qué señales deben ponerte en alerta y qué hacer si sospechas que lo tienes, sin ponerte en riesgo.
En resumen:
- El dato más útil es la fecha: en España, el amianto se prohibió en 2002. Si tu casa, o la reforma que quieres revisar, es anterior, puede haber materiales con amianto.
- En las viviendas, lo más habitual es el fibrocemento (uralita): tejados, bajantes, canalones, depósitos de agua, chimeneas y placas de fachada o de cobertizos.
- También puede aparecer en suelos vinílicos antiguos, colas, masillas, falsos techos y aislamientos de tuberías o calderas.
- A simple vista solo se puede sospechar. La confirmación exige tomar una muestra y analizarla en un laboratorio. Nunca rompas, cortes ni lijes un material para “comprobarlo”.
- Que haya amianto no significa por sí solo que haya peligro: depende del tipo de material y de su estado.
Primer paso: averigua la antigüedad de la vivienda y de sus reformas
Antes de buscar nada, conviene responder a una pregunta: ¿de cuándo son los materiales? La Orden de 7 de diciembre de 2001 prohibió en España la utilización y comercialización del amianto y de los productos que lo contienen. Por eso:
- Viviendas construidas antes de 2002: pueden contener amianto en distintos elementos.
- Viviendas posteriores a 2002: es muy poco probable que se instalaran materiales nuevos con amianto.
- Reformas: importa la fecha de cada intervención, no solo la de construcción. Una casa moderna puede tener un cobertizo o un depósito antiguo, y una casa antigua puede haber sustituido ya sus materiales.
Puedes consultar la fecha de construcción en el Catastro, en la escritura o en la documentación de la obra. Si sabes cuándo se hicieron las reformas, anótalo también.
Dónde buscar amianto en casa, zona por zona
Tejado y cubiertas
Es el lugar más habitual. Las placas onduladas grises de uralita se usaron en tejados de viviendas, porches, cocheras y cobertizos. También existen piezas planas que imitan la pizarra o la teja. Te explicamos cómo reconocerlas en cómo saber si un tejado de uralita tiene amianto.
Bajantes, canalones y tuberías exteriores
Muchas bajantes de agua de lluvia y algunos canalones de casas antiguas son de fibrocemento. Suelen ser grises, de aspecto pétreo y más gruesas que las de PVC. Ver retirada de placas y bajantes de amianto.
Depósitos de agua
Los clásicos depósitos grises de azotea, patio o desván son uno de los elementos con amianto más frecuentes en viviendas y comunidades.
Chimeneas y conductos de humos o ventilación
Los conductos de salida de humos de cocinas, calderas o estufas, y algunos conductos de ventilación, se fabricaron con fibrocemento.
Patios, terrazas y garajes
Techados de patio, cerramientos, separaciones, jardineras y cubiertas de cocheras pueden ser de uralita. Ver retirada de uralita en patios y retirada de uralita en garajes.
Fachadas, aleros y falsos techos
Algunas viviendas tienen placas planas de fibrocemento en fachadas, aleros, petos o falsos techos exteriores. Suelen estar pintadas, por lo que pasan más desapercibidas.
Suelos antiguos, colas y masillas
Ciertos pavimentos vinílicos antiguos (losetas), las colas que los fijan y algunas masillas y sellantes pueden contener amianto. No se reconocen a simple vista: solo el análisis lo confirma.
Calderas, calefacción y aislamientos
En instalaciones antiguas, el amianto se usó en aislamientos (calorifugados) de tuberías y calderas, en cordones y juntas de calderas y estufas, y en mantas o fieltros aislantes. Son materiales especialmente delicados, como explicamos a continuación.
Materiales friables y no friables: por qué importa la diferencia
No todos los materiales con amianto suponen el mismo riesgo. La clave es su friabilidad, es decir, la facilidad con la que pueden desmenuzarse y liberar fibras:
- Materiales no friables: las fibras están fuertemente ligadas al material. Es el caso del fibrocemento (tejados, bajantes, depósitos) o de los suelos vinílicos. Si están en buen estado y no se manipulan, liberan muy pocas fibras.
- Materiales friables: se pueden disgregar con facilidad. Es el caso de algunos aislamientos de tuberías, mantas, cordones o revestimientos proyectados. Pueden liberar fibras más fácilmente, sobre todo si están dañados.
Según la nota técnica del INSST sobre detección de amianto en edificios, la presencia de un material con amianto no supone por sí misma un peligro para los ocupantes. Los materiales no friables requieren controles periódicos de su estado, y los friables una evaluación específica del riesgo para decidir si se tratan o se retiran.
Señales que deben ponerte en alerta
Sin tocar nada, fíjate en estas señales:
- Antigüedad: materiales instalados antes de 2002.
- Aspecto del fibrocemento: gris, de textura rugosa, sin marcados modernos del fabricante.
- Deterioro: grietas, roturas, bordes desmenuzados, piezas desprendidas o superficies muy envejecidas y cubiertas de musgo.
- Restos o polvo bajo bajantes, depósitos o cubiertas dañadas.
- Aislamientos deshilachados o deteriorados en tuberías o calderas antiguas.
Si una placa de uralita está rota o deteriorada, lee uralita rota o deteriorada: qué riesgos tiene y cómo actuar.
Cómo se confirma si un material tiene amianto
A simple vista solo se puede sospechar. La única forma de confirmarlo es tomar una muestra y analizarla en un laboratorio especializado, que utiliza técnicas como la microscopía óptica de luz polarizada, la microscopía electrónica o la difracción de rayos X.
La toma de muestras también tiene riesgo, porque implica manipular el material. Por eso la realizan profesionales con equipos de protección, humedeciendo el material, envasando la muestra de forma hermética y sellando después la zona. Además, basta con que una sola muestra dé positivo para considerar que toda la superficie de ese material contiene amianto.
Lo que nunca debes hacer
- No rompas, cortes, taladres ni lijes un material para ver de qué está hecho.
- No barras ni aspires con un aspirador doméstico restos o polvo de un material sospechoso.
- No limpies el tejado con agua a presión ni con cepillos duros.
- No pises cubiertas de uralita: además del amianto, existe riesgo de caída, porque el fibrocemento no soporta el peso de una persona.
- No desmontes ni tires piezas por tu cuenta. El amianto es un residuo peligroso y su retirada solo puede hacerla una empresa autorizada. Te explicamos por qué en por qué no debes quitar uralita por tu cuenta.
Cómo hacer una revisión segura de tu vivienda paso a paso
- Consulta la antigüedad de la vivienda y de las reformas.
- Recorre la casa sin tocar nada: tejado (desde el suelo), bajantes, depósitos, chimeneas, patio, garaje, cuarto de calderas y suelos antiguos.
- Anota y fotografía cada elemento sospechoso, indicando dónde está.
- Valora su estado a distancia: buen estado, desgaste o roturas.
- No manipules nada y evita usar o pisar las zonas deterioradas.
- Pide una valoración profesional con las fotos y la información que hayas reunido.
Qué hacer si sospechas que tienes amianto en casa
Si los elementos sospechosos son de fibrocemento (tejado, bajantes, canalones, depósitos, chimeneas o placas), lo más práctico es solicitar una valoración a una empresa inscrita en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo por Amianto), que es la única que puede retirarlo legalmente. Con fotografías y la superficie aproximada, una empresa autorizada puede orientarte sobre los pasos a seguir. Para saber si tu caso exige actuar ya, consulta cuándo es obligatorio retirar la uralita de una vivienda.
En Amianto Valladolid estamos inscritos en el RERA con el nº 47/087 y en el REA con el nº 08/47/0021125. Retiramos uralita en viviendas unifamiliares, patios, garajes y comunidades de vecinos de Valladolid, Palencia, Burgos y Segovia, gestionamos el residuo con un operador autorizado y, si lo necesitas, sustituimos la cubierta por panel sándwich u otros sistemas más modernos.
¿Has encontrado algo sospechoso en tu casa? Envíanos unas fotos y te orientamos sin compromiso. Solicitar valoración.
Preguntas frecuentes sobre cómo identificar amianto en casa
¿Cómo sé si mi casa tiene amianto?
El primer indicio es la antigüedad: si la vivienda o sus reformas son anteriores a 2002, puede haber materiales con amianto. Los más habituales son el fibrocemento de tejados, bajantes, depósitos y chimeneas. La confirmación definitiva solo se obtiene analizando una muestra en un laboratorio.
¿Se puede identificar el amianto a simple vista?
No con seguridad. El aspecto, la antigüedad y el tipo de pieza permiten sospechar, sobre todo en el fibrocemento gris y rugoso, pero solo un análisis de laboratorio confirma si un material contiene amianto.
¿Dónde suele haber amianto en una vivienda?
En tejados y cubiertas de uralita, bajantes, canalones, depósitos de agua, chimeneas y conductos, placas de fachada y cobertizos. También puede aparecer en suelos vinílicos antiguos, colas, masillas, falsos techos y aislamientos de tuberías y calderas.
¿Es peligroso vivir en una casa con amianto?
La presencia de amianto no supone por sí sola un peligro. El riesgo aparece cuando el material se deteriora o se manipula y libera fibras. Los materiales no friables en buen estado, como el fibrocemento, deben vigilarse; los friables o deteriorados requieren una evaluación profesional.
¿Puedo coger una muestra yo mismo?
No es recomendable. La toma de muestras implica manipular el material y puede liberar fibras. Debe hacerla un profesional con equipos de protección y siguiendo un procedimiento seguro.
¿Qué hago si encuentro uralita rota en casa?
No la toques, no barras los restos con escoba ni con aspirador doméstico y evita la zona. Pide una valoración a una empresa inscrita en el RERA para que determine cómo actuar.
¿Las casas construidas después de 2002 pueden tener amianto?
Es muy poco probable que tengan materiales nuevos con amianto, porque desde entonces está prohibido. Sin embargo, pueden conservar elementos antiguos reutilizados o construcciones auxiliares anteriores, como cobertizos o depósitos.







