Quitar unas placas antiguas de un tejado, un cobertizo o un garaje puede parecer un trabajo relativamente sencillo. Sin embargo, cuando esas placas están fabricadas con fibrocemento y contienen amianto, la intervención deja de ser una obra doméstica convencional.
Desatornillar las placas, levantarlas, cortarlas o moverlas sin un procedimiento adecuado puede liberar fibras microscópicas al aire. Estas fibras pueden ser inhaladas por la persona que realiza el trabajo, pero también alcanzar otras zonas de la vivienda, propiedades cercanas o espacios transitados por familiares y vecinos.
Por este motivo, no debes quitar uralita por tu cuenta, aunque la superficie sea pequeña o las placas parezcan estar en buen estado. La retirada del fibrocemento con amianto exige planificación, medidas preventivas, control de la zona, gestión documental y tratamiento del material como residuo peligroso.
Ante la sospecha de que una cubierta contiene fibrocemento antiguo, lo adecuado es solicitar una valoración a una empresa especializada en la retirada de uralita y amianto en Valladolid, evitando cualquier manipulación previa.
Respuesta rápida: ¿por qué no debes quitar uralita tú mismo?
No debes quitar uralita por tu cuenta porque al romper, perforar, cortar o manipular las placas pueden liberarse fibras de amianto que no se ven a simple vista. Además del riesgo para la salud, el material retirado no puede depositarse junto con los escombros normales: debe embalarse, transportarse y entregarse a un gestor autorizado.
Los trabajos profesionales con riesgo de exposición al amianto están regulados por el Real Decreto 396/2006, de 31 de marzo. Esta normativa establece medidas específicas de seguridad y salud para los trabajos en los que exista riesgo de exposición al amianto.
Las empresas que realizan este tipo de intervenciones deben estar inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto, conocido como RERA, y disponer del correspondiente plan de trabajo.
El principal peligro aparece al manipular la uralita
La presencia de una cubierta de fibrocemento no significa necesariamente que se estén liberando fibras de forma constante. El riesgo depende, entre otros factores, del tipo de material, su estado de conservación, su ubicación y la posibilidad de que sea alterado.
El problema aumenta cuando las placas se rompen, se golpean, se perforan o se someten a vibraciones. También puede crecer cuando el material está envejecido, presenta grietas, tiene los bordes deteriorados o ha sufrido la acción continuada de la humedad y las condiciones meteorológicas.
Acciones aparentemente sencillas pueden alterar la matriz de cemento que mantiene unidas las fibras:
- Desatornillar placas deterioradas.
- Cortar la uralita para facilitar su transporte.
- Golpearla para dividirla en piezas pequeñas.
- Utilizar una radial, una sierra o un taladro.
- Limpiar la cubierta con agua a presión.
- Arrastrar las placas por el suelo.
- Lanzarlas desde el tejado.
- Barrer en seco los fragmentos o el polvo generado.
El riesgo es especialmente importante en las cubiertas, ya que al posible desprendimiento de fibras se suman los peligros asociados al trabajo en altura. Por eso, la retirada profesional de uralita en tejados debe planificarse considerando tanto el amianto como la estabilidad y accesibilidad de la cubierta.
Las fibras de amianto no se detectan a simple vista
Uno de los errores más habituales es pensar que, si durante la retirada no se observa polvo, no existe peligro. Las fibras de amianto pueden ser extremadamente pequeñas y permanecer suspendidas en el aire sin que puedan detectarse visualmente.
Esto significa que una intervención puede parecer limpia y, aun así, haber contaminado la ropa, las herramientas, el suelo, el interior de una nave o las zonas próximas al tejado.
Las fibras también pueden desplazarse adheridas al calzado, a los guantes, a un vehículo o a los materiales utilizados durante el trabajo. Por eso no basta con retirar las placas con cuidado y limpiar después como si se tratara de polvo de obra convencional.
La exposición al amianto está relacionada con enfermedades graves que pueden aparecer después de un periodo de latencia prolongado. Una persona puede exponerse durante una retirada incorrecta sin sentir molestias inmediatas ni percibir visualmente la presencia de fibras.
Una mascarilla y unos guantes no convierten la retirada en segura
Ponerse una mascarilla, guantes y ropa vieja no sustituye las medidas necesarias para trabajar con materiales que pueden contener amianto.
La protección de los operarios es solo una parte del procedimiento. También hay que estudiar el estado y la ubicación del material, controlar el acceso a la zona, reducir la posibilidad de rotura, evitar la dispersión de fibras, descontaminar los equipos y gestionar correctamente todos los residuos generados.
Incluso los monos, plásticos, filtros y materiales de limpieza utilizados durante una retirada pueden quedar contaminados y pasar a considerarse residuos peligrosos.
Los equipos de protección individual deben seleccionarse en función de la intervención y utilizarse dentro de un procedimiento completo. Comprar una mascarilla aparentemente adecuada no convierte una retirada doméstica en una actuación segura ni autorizada.
La retirada de uralita requiere un plan de trabajo
Quitar uralita con amianto no consiste únicamente en desmontar las placas. Antes de iniciar la intervención es necesario definir cómo se realizará el trabajo y qué medidas se aplicarán para reducir la exposición.
El plan de trabajo debe recoger aspectos como:
- El tipo de intervención que se va a realizar.
- La clase y cantidad aproximada de material.
- La ubicación de los trabajos.
- La fecha de inicio y la duración estimada.
- El método de retirada.
- Las medidas de protección y prevención.
- Los equipos y medios auxiliares necesarios.
- El procedimiento de limpieza y descontaminación.
- La recogida, el embalaje y la gestión de los residuos.
- Las medidas para evitar la exposición de terceras personas.
Este procedimiento debe adaptarse a cada actuación. No requiere la misma planificación retirar unas placas situadas en un patio interior que desmontar una cubierta completa de una nave industrial o agrícola.
La uralita con amianto es un residuo peligroso
Una vez desmontada, la uralita no puede tratarse como una placa de cubierta convencional. Tampoco debe dejarse junto a un contenedor de obra, mezclarse con otros escombros, almacenarse sin protección o abandonarse en una parcela.
Los residuos con amianto deben gestionarse mediante un procedimiento controlado que contemple:
- Acondicionamiento y embalaje adecuados.
- Etiquetado del material.
- Almacenamiento temporal seguro.
- Transporte autorizado.
- Entrega en una instalación habilitada.
- Documentación que permita acreditar la correcta gestión.
Además de las placas, pueden quedar contaminados otros elementos utilizados durante el trabajo, como plásticos, ropa de protección, herramientas desechables o materiales de limpieza.
Intentar ahorrar realizando la retirada por cuenta propia puede terminar generando un problema más complejo si las placas se rompen, se transportan de manera incorrecta o son rechazadas por no cumplir las condiciones exigidas para su recepción.
No toda la uralita contiene amianto, pero no debes comprobarlo tú mismo
El término “uralita” se utiliza habitualmente para referirse a las placas onduladas de fibrocemento. No todas las placas de fibrocemento contienen amianto, especialmente las fabricadas después de su prohibición.
En España, la utilización y comercialización de productos con amianto quedó prohibida en 2002. Por tanto, las cubiertas, depósitos, bajantes y otros elementos instalados antes de esa fecha presentan una mayor probabilidad de contenerlo. No obstante, la antigüedad sirve como orientación y no permite confirmar por sí sola la composición del material.
La apariencia tampoco es suficiente. Dos placas pueden tener un color, una forma y un acabado muy similares, aunque una contenga amianto y la otra haya sido fabricada con fibras alternativas.
En nuestro artículo sobre cómo saber si un tejado de uralita tiene amianto explicamos qué aspectos pueden orientar sobre la antigüedad y composición de una cubierta. Aun así, cuando existen dudas, no se debe romper una esquina ni extraer una muestra por cuenta propia.
La toma de muestras también puede alterar el material y provocar la liberación de fibras, por lo que debe realizarse siguiendo un procedimiento adecuado.
Riesgo de contaminar la vivienda y las propiedades cercanas
La retirada doméstica no solo afecta a quien se sube al tejado. Una placa que se rompe puede dispersar fragmentos y fibras por el patio, el jardín, el interior del garaje o los canalones.
Si la intervención se realiza en una comunidad de propietarios, una nave adosada o una vivienda situada cerca de otros edificios, el material también puede alcanzar zonas comunes o propiedades de terceros.
Después de una manipulación incorrecta puede ser necesario ampliar la intervención para limpiar y descontaminar espacios que inicialmente no formaban parte del trabajo. Por eso es importante delimitar la zona desde el principio y evitar que personas ajenas accedan durante la retirada.
Los niños, las mascotas, los residentes y los trabajadores de otras empresas no deben permanecer cerca de una intervención con posible liberación de fibras.
Quitar uralita en garajes, patios y viviendas también tiene riesgos
La uralita no se encuentra únicamente en grandes tejados industriales. También puede aparecer en pequeñas construcciones anexas a viviendas, marquesinas, cobertizos, trasteros, garajes y cerramientos interiores.
El hecho de que la superficie sea pequeña no elimina el riesgo. De hecho, intervenir en espacios cerrados o con poca ventilación puede facilitar que las fibras permanezcan concentradas o lleguen al interior de la vivienda.
Cuando las placas están instaladas en una cochera o construcción auxiliar, es recomendable recurrir a un servicio especializado en la retirada de amianto en garajes y cocheras. La actuación deberá adaptarse al acceso, la proximidad de la vivienda y el estado de la estructura.
En terrazas, cobertizos interiores o zonas comunitarias también es necesario controlar el acceso y evitar que los residuos atraviesen espacios habitados. En estos casos puede consultarse el servicio de retirada de uralita en patios y terrazas.
Quitar uralita de un tejado implica riesgo de caída
A los riesgos derivados del amianto se suman los propios del trabajo en altura. Las cubiertas antiguas pueden presentar elementos frágiles, zonas sin protección, pendientes pronunciadas o estructuras deterioradas.
Las placas de fibrocemento no están diseñadas para soportar el peso de una persona. Pisar directamente sobre ellas puede provocar una rotura y una caída a distinto nivel.
Además, intentar mover una placa de gran tamaño mientras se mantiene el equilibrio aumenta tanto el riesgo de accidente como la posibilidad de que el material se quiebre.
Una retirada profesional debe planificar:
- Los accesos a la cubierta.
- Los sistemas de protección frente a caídas.
- Los medios auxiliares necesarios.
- La forma de desmontar las placas.
- El descenso controlado del material.
- El embalaje y almacenamiento temporal.
- La protección de las personas que se encuentren alrededor.
Las placas no deben lanzarse desde el tejado ni romperse para que ocupen menos espacio.
La retirada en naves agrícolas necesita medios específicos
Las cubiertas de fibrocemento con amianto fueron utilizadas durante décadas en granjas, almacenes, bodegas y otras construcciones rurales. En estos inmuebles es habitual encontrar superficies de gran tamaño, estructuras metálicas antiguas y accesos que requieren plataformas elevadoras, grúas u otros medios auxiliares.
Además, puede haber animales, maquinaria, productos almacenados o trabajadores en las proximidades. Todo ello debe tenerse en cuenta al delimitar la zona y planificar la actuación.
En Amianto Valladolid contamos con un servicio específico de retirada de uralita en naves agrícolas y ganaderas, adaptado a las características de este tipo de instalaciones de Castilla y León.
Qué debes hacer si tienes uralita en una vivienda o una nave
Si sospechas que un tejado, un depósito, una bajante o un cerramiento puede contener amianto, la primera medida es evitar su manipulación.
No debes:
- Perforar el material.
- Cortar las placas.
- Limpiarlas con agua a presión.
- Barrer fragmentos en seco.
- Utilizar un aspirador doméstico.
- Pintar o reparar la cubierta sin valoración previa.
- Mover restos desprendidos.
- Transportar las placas en un vehículo particular.
También conviene impedir el acceso a la zona hasta que pueda revisarla una empresa especializada.
El procedimiento profesional suele seguir las siguientes fases:
Evaluación inicial del material
La empresa estudia el tipo de elemento, su antigüedad aproximada, el estado de conservación, la superficie, la altura y las condiciones de acceso.
Preparación del plan de trabajo
Se define el método de retirada, las medidas preventivas, los equipos necesarios y el sistema de gestión de los residuos.
Delimitación y control de la zona
Se restringe el acceso para evitar que personas ajenas entren durante la intervención.
Desmontaje controlado
Las placas se retiran procurando conservarlas enteras y evitando acciones que puedan generar polvo o fragmentarlas.
Embalaje y etiquetado
El material se acondiciona en embalajes adecuados para impedir la dispersión de fibras durante el almacenamiento y el transporte.
Transporte y gestión autorizada
Los residuos se trasladan mediante un operador autorizado y se entregan en una instalación habilitada para recibir materiales con amianto.
Limpieza y documentación final
La zona se revisa y se conserva la documentación que acredita la correcta gestión del residuo.
Cuándo conviene solicitar una valoración profesional
La presencia de uralita debe revisarse especialmente cuando:
- Las placas tienen grietas, roturas o bordes deteriorados.
- Se han desprendido fragmentos después de una tormenta.
- Existen filtraciones o deformaciones en la cubierta.
- Se va a reformar, rehabilitar o demoler el edificio.
- Es necesario instalar placas solares o nuevos equipos sobre el tejado.
- Se van a sustituir canalones, bajantes o elementos de la estructura.
- La cubierta se encuentra en una zona muy transitada.
- Se observan daños provocados por impactos, humedad o vibraciones.
- Se va a comprar o vender un inmueble que contiene fibrocemento antiguo.
No siempre es necesario iniciar una retirada inmediata. Cuando el material se encuentra en buen estado y no va a ser manipulado, un profesional puede valorar su conservación y determinar la prioridad de la actuación. Hasta que llegue el momento de intervenir, debe evitarse cualquier acción que pueda dañarlo.
¿Cuánto cuesta retirar uralita de forma profesional?
El precio de una retirada depende de las características concretas del inmueble y no únicamente de los metros cuadrados de uralita.
Entre los principales factores que influyen se encuentran:
- La superficie total.
- La altura de la cubierta.
- La facilidad de acceso.
- El estado de conservación de las placas.
- La inclinación del tejado.
- Los medios auxiliares necesarios.
- La cantidad de residuo generado.
- La ubicación del inmueble.
- La necesidad de instalar una cubierta nueva.
En la guía sobre cuánto cuesta retirar uralita en Valladolid explicamos con más detalle los elementos que se valoran para preparar un presupuesto.
Aunque realizar el trabajo por cuenta propia pueda parecer una forma de ahorrar, una manipulación incorrecta puede aumentar los costes si se rompen las placas, se contamina el entorno o es necesario efectuar una limpieza posterior.
Retirada profesional de uralita en Valladolid
En Amianto Valladolid realizamos trabajos de retirada de uralita y amianto en viviendas, tejados, garajes, patios, comunidades de propietarios, naves agrícolas, instalaciones industriales y edificios públicos.
Nuestra empresa está inscrita en el RERA con el número 47/087 y en el REA con el número 08/47/0021125. Nos encargamos del procedimiento de retirada, la preparación del material, el transporte y la gestión del residuo mediante operadores autorizados.
También podemos coordinar la sustitución de cubiertas antiguas por soluciones como panel sándwich, chapa perfilada u otros sistemas actuales.
La experiencia en trabajos de diferente tamaño permite adaptar los medios a cada inmueble. Por ejemplo, en este proyecto de retirada de uralita en Valladolid se desmontaron 1.200 metros cuadrados de placas de fibrocemento en la última planta de un edificio.
Trabajamos en Valladolid capital, Tudela de Duero, Laguna de Duero, Arroyo de la Encomienda, Zaratán, Tordesillas, Medina del Campo, Peñafiel y otros municipios de la provincia, además de realizar intervenciones en diferentes zonas de Castilla y León.
Antes de tocar, perforar o desmontar una placa antigua, puedes solicitar un presupuesto para retirar uralita. Una valoración profesional permite determinar el procedimiento adecuado y evitar que una obra aparentemente pequeña se convierta en un riesgo para las personas y el entorno.
Preguntas frecuentes sobre quitar uralita por cuenta propia
¿Puedo retirar yo mismo unas pocas placas de uralita?
No debes hacerlo, aunque sean pocas placas. Una sola rotura puede liberar fibras, contaminar la zona y generar un residuo que necesita una gestión específica. El riesgo no depende únicamente del tamaño de la superficie.
¿Puedo llevar la uralita a un punto limpio?
La uralita con amianto no debe tratarse como un residuo doméstico o un escombro convencional. Su aceptación debe consultarse previamente y su gestión debe realizarse mediante los canales autorizados para residuos peligrosos.
En una retirada profesional, el transporte y la entrega se organizan antes de iniciar el desmontaje.
¿Es peligrosa la uralita si no está rota?
Una placa en buen estado y que no se manipula presenta un riesgo diferente al de una placa rota o deteriorada. Sin embargo, debe vigilarse su conservación y evitar cualquier acción que pueda alterarla.
Un profesional puede valorar si es necesario retirarla de inmediato o planificar su gestión para más adelante.
¿Cómo puedo saber si la uralita contiene amianto?
La fecha de instalación, la documentación del edificio y las características del material pueden orientar, pero la confirmación puede requerir un análisis especializado.
No debes cortar ni romper la placa para tomar una muestra por tu cuenta.
¿Qué significa que una empresa esté inscrita en el RERA?
Significa que figura en el Registro de Empresas con Riesgo por Amianto. Esta inscripción es un requisito para las empresas que realizan actividades incluidas en la normativa sobre trabajos con riesgo de exposición al amianto.
¿Qué hago si una placa de uralita se ha roto?
Evita tocar los fragmentos, no barras, no utilices un aspirador doméstico y limita el acceso a la zona. Contacta con una empresa especializada para que valore la situación y organice la recogida de forma controlada.
¿Puedo limpiar un tejado de uralita con agua a presión?
No. La limpieza a presión puede deteriorar la superficie y facilitar la liberación de fibras. Tampoco debe lijarse, cepillarse o rasparse el material.
¿Puedo instalar placas solares sobre un tejado de uralita?
Antes de instalar placas solares debe evaluarse la cubierta. Perforar, pisar o modificar placas de fibrocemento antiguas puede generar exposición al amianto y aumentar el riesgo de caída.
En muchos casos es recomendable retirar la cubierta antigua e instalar una solución nueva antes de colocar los paneles solares.
¿Se puede sustituir la uralita por una cubierta nueva?
Sí. Tras la retirada y gestión del fibrocemento, puede instalarse una nueva cubierta de panel sándwich, chapa, teja u otro sistema adaptado al tipo de vivienda, nave o instalación.







